CRECIMIENTO DEFICIENTE

( Talla Baja )

M. en C. Luis Celestino Villarroel Cruz

Endocrinólogo Pediatra

Guadalajara Jalisco México

drluisvillarroel@hotmail.com

INTRODUCCIÓN

Crecimiento, en biología, es la resultante del equilibrio inclinado hacia la incorporación de materia en los organismos vivos, en contraposición a la necesidad de destruirla para obtener energía, logrando así, mantenerse temporalmente presentes en el espacio-tiempo.

El crecimiento en los niños es un elemento que define su condición y es un reflejo fiel de su estado de salud. Cualquier trastorno de intensidad y duración considerables pueden afectarlo y en algunos casos la detención del crecimiento llega a ser la única manifestación del problema por un tiempo prolongado. Es por esto que se hace necesaria la revisión y cuantificación periódica del crecimiento infantil como una medida para detectar oportunamente enfermedades serias en los niños.

DATOS CLINICOS Y DIAGNOSTICOS

Existen tres formas de evaluar el crecimiento que deben ser consideradas en conjunto, para tener un conocimiento más certero de esta condición.

1.- Comparación de la talla del paciente con tablas o gráficos poblacionales de talla para la edad. Una situación por debajo del percentil 3 ó más allá de 2 desviaciones estándar de la talla promedio, indican anormalidad estadística y posibilidad de enfermedad.

2.- Ubicación de la posición de la talla media familiar en las tablas poblacionales y comparación de esta con la posición de la talla del paciente. Se considera aceptable una distancia no mayor de una desviación estándar u ocho centímetros cuando ambas son llevadas a la talla final. La talla media familiar es un promedio corregido de la talla de los padres. Si el paciente es masculino, a la talla de la madre se le suma 13, luego se suma la talla del padre y se divide entre 2; si el paciente es femenino, a la talla del padre se le resta 13, se suma la talla de la madre y se divide entre 2.

Este procedimiento será válido a partir de los dos años de edad cuando la talla del individuo termina de ajustarse a la talla de los padres

3.- Medición de la velocidad de crecimiento. Esta deberá estar situada por lo menos en el percentil 10 de las tablas poblacionales. La evaluación de los incrementos de estatura deberá hacerse cuando más frecuente cada 3 a 4 meses. Evaluaciones en tiempos más cortos pueden resultar en magnificación de un error de medición en la estatura cuando se procede a anualizar la velocidad de crecimiento.

Pareciera que mencionar que es imprescindible una técnica correcta en la medición de la estatura es obvio, sin embargo los errores en ésta son frecuentes y llevan a evaluaciones inadecuadas por lo que habrá que poner empeño en este punto.

Junto a estas tres acciones es necesario evaluar el estado de desarrollo puberal atendiendo a las etapas de Tanner ya que esto determina en forma decisiva la manera como está creciendo el paciente. Así por ejemplo una niña de 12 años que no ha iniciado su pubertad puede estar creciendo 5 cm/año, mientras que una de 9 años en estadio puberal 2 lo haría hasta en 7 a 8 cm/año.

Una vez que se ha determinado que pudiera existir una alteración en el crecimiento, habrá que iniciar un ejercicio clínico ordenado para llegar al diagnóstico. Cientos de circunstancias y enfermedades de duración prolongada pueden afectarlo y no siempre existen signos francos que las hagan evidentes en forma temprana, por lo que un interrogatorio exhaustivo y una correcta exploración física son elementos fundamentales que pueden llevarnos a la identificación de patologías específicas. Así, por ejemplo, el descubrir que el paciente tuvo bajo peso y/ó talla al nacimiento nos da altas posibilidades de que estemos ante un retraso intrauterino del crecimiento .La presencia de fenotipos infrecuentes, puede permitirnos integrar algún síndrome dismórfico. Un peso bajo para la talla orienta a la existencia de trastorno nutricio primario ó secundario a alguna circunstancia patológica crónica y/ó sistémica que esté afectando el aporte de nutrientes a los tejidos tales como la hipoxia, la acidosis ó la malabsorción intestinal. La desproporción de segmentos corporales ó las deformidades óseas nos alertarán ante las displasias esqueléticas, etc.

LABORATORIO Y GABINETE

Un primer conjunto de exámenes generales de laboratorio sencillos puede practicarse en todos los pacientes que tienen algún trastorno del crecimiento cuya causa no resulta evidente. Biometría hemática, urianálisis, proteínas plasmáticas, química sanguínea y electrolitos, pueden ayudarnos a sospechar algunas patologías ocultas como infección crónica de vías urinarias, anemia, alteraciones nutricias, trastornos de acidificación de la orina u otras tubulopatías renales, insuficiencia renal crónica, hipoparatiroidismo, etcétera.

La determinación de la edad ósea mediante radiografías principalmente de la mano y el codo, nos permiten completar la evaluación del estadio de desarrollo sexual y es un elemento valioso en las sospecha de ciertas entidades, ya que su concordancia con la edad cronológica tiene características específicas en algunas de ellas. Así por ejemplo, los trastornos nutricios y algunas deficiencias hormonales como la falta de hormonas tiroideas o del crecimiento, ocasionan retraso de la edad ósea en relación a la cronológica, mientras que en el retraso intrauterino del crecimiento y algunos síndromes dismórficos pueden presentar maduración ósea similar ó incluso adelantada en relación con la edad cronológica.

Los datos de desnutrición en ausencia de historia dietética deficiente y de causa evidente, justifican el realizar pruebas de malabsorción intestinal como la determinación de la capacidad de absorber D-xilosa, sobre todo, por supuesto, si además existe otra sintomatología gastrointestinal.

El cariotipo es obligatorio en cualquier niña con trastorno del crecimiento de causa oscura y no se diga ya, si también es portadora de dismorfias o segmento inferior corto.

Otro tipo de exámenes estarán orientados por la sospecha diagnóstica que se tenga a partir de la clínica.

TRATAMIENTO

El tratamiento debe ir orientado a la causa específica que está ocasionando el problema. El manejo dirigido en especial a mejorar la talla final ha encontrado consenso de los expertos en situaciones tales como síndrome de Turner, en la fase pretrasplante de la insuficiencia renal crónica y en el retardo intrauterino del crecimiento a través del uso de la hormona del crecimiento humana biosintética. En la actualidad están realizándose en varios centros del mundo ensayos clínicos controlados en este sentido en talla baja familiar o idiopática, hipocondroplasia, síndrome de Prader Willi, entre otros.

BIBLIOGRAFIA

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